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EL GLORIOSO EVANGELIO

“Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que El Mesías Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (I Timoteo 1:15).

Yo creo que el mensaje anunciado a los hombres por los siervos de Dios, debería ser llamado siempre: “La carga del Señor”. Cuando los antiguos profetas aparecían enviados por su Dios, eran tales las sentencias, amenazas y calamidades que tenían que anunciar, que sus rostros palidecían por la tristeza, y sus corazones se deshacían dentro de ellos. Normalmente comenzaban sus discursos proclamando: “La carga del Señor, la carga del Señor”. Pero nuestro mensaje no es un mensaje aflictivo. No hay amenazas ni truenos en el tema del ministro del Evangelio. Todo es misericordia, y el amor es la suma y substancia; amor inmerecido, amor para el más grande de los pecadores. Pero, a pesar de ello, es una carga para nosotros. En lo que se refiere a su predicación, es nuestro gozo y delicia el hacerlo; pero si hay alguno que sienta lo que yo en estos momentos, reconocerá plenamente cuan difícil es anunciar el Evangelio. La desazón me invade ahora y mi corazón esta turbado, no por lo que he de predicar, sino por como he de hacerlo. ¿Y si tan buen mensaje se malograra a causa de tan mal embajador?, ¿y si mis oyentes rechazaran esta palabra fiel y digna de ser recibida de todos debido a mi falta de ardor en su predicación?

Ciertamente, ¡el solo pensarlo es suficiente para arrancar lágrimas de los ojos! Quiera Dios en su misericordia evitar un fin tan desastroso, y asistirme en la predicación, para que Su Palabra se encomiende a sí misma a la conciencia de cada hombre, y muchos de los que aquí estáis reunidos, que nunca habéis buscado refugio en Jesús, por la sencilla predicación del mensaje divino seáis persuadidos a venir, ver y probar que el Señor es bueno.

Este texto es de los que menos moverían el orgullo del hombre a seleccionarlo. Es tan simple que quita toda posibilidad de lucimiento. Nuestro yo carnal suele decir: “No puedo predicar sobre este texto, es demasiado claro; no tiene nada de misterio, no podré mostrar mi erudición. Su mensaje es tan sencillo y lógico que casi preferiría no tenerlo que considerar; porque por mucho que ensalce a El Mesías, también humilla al hombre”. Así pues, no esperéis de mí esta mañana otra cosa que no sea este texto, y explicado lo más simplemente posible.

Tenemos dos conceptos: primero, el mensaje del texto; y segundo, una doble recomendación como apéndice del texto: “Palabra fiel y digna de ser recibida de todos”.

I. Primeramente, pues, EL MENSAJE DEL TEXTO: “El Mesías Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”. Y en esta declaración encontramos tres puntos principales: el Salvador, el pecador y la salvación.

1. El Salvador. Es por este punto por donde debemos empezar al hablar de la religión cristiana. La persona del Salvador es la piedra angular de nuestra esperanza, y en ella reside toda la eficacia de nuestro evangelio. Si alguien nos predicara a un salvador que fuera un mero hombre, sería indigno de nuestra esperanza, y la salvación así anunciada inadecuada a lo que nosotros necesitamos. Si otro proclamara la salvación por un ángel, nuestros pecados son tan pesados que una salvación angélica habría sido insuficiente y, por tanto, ese evangelio se derrumbaría.

De nuevo les repito que toda nuestra salvación descansa en la persona del Salvador. Si Él no fuera poderoso, ni hubiera sido facultado para hacer la obra, lógicamente ésta no nos serviría de nada y fracasaría en su objetivo. Pero, hermanos y amigos, cuando predicamos el Evangelio, podemos hacerlo sin vacilar. Les mostraremos hoy a un Salvador que no tiene igual en cielos y tierra. Tan amante, tan grande, tan poderoso y tan justamente apropiado a nuestras necesidades, que es plenamente manifiesta su previsión desde la eternidad para saciar nuestros más profundos deseos. Sabemos que Jesús el Mesías, que vino al mundo para salvar a los pecadores, es la manifestación visible de Dios, y que mucho antes de bajar a esta pobre tierra fue exaltado por los ángeles como el Hijo del Altísimo.

Al predicarles al Salvador, queremos que sepan que, aunque Él era el Hijo del hombre, hueso de nuestro hueso, y carne de nuestra carne, es, además, el Hijo de Dios, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad. ¿Qué Salvador podemos desear que sea más grande que el mismo Dios? ¿No tendrá poder para limpiar un alma el que formó los cielos?, ¿no podrá librarla de la destrucción que ha de venir Aquel que al principio extendió las cortinas del firmamento e hizo la tierra para que el hombre la habitara?

Cuando les declaramos que Él es la manifestación visible de Dios, manifestamos su omnipotencia y eternidad; y cuando estas dos cosas se conciertan, ¿qué será imposible? Si Dios emprende una obra, no se malogrará; si acomete una empresa estad seguros de su éxito. Así pues, al anunciarles al Salvador, aquel Jesús hombre, estamos plenamente seguros de ofrecerles algo que es digno de ser recibido por todos.

El nombre dado a El Mesías nos sugiere algo que afecta a su persona. En nuestro texto se le llama “El Mesías Jesús”, que declarado es “el Ungido Salvador”. Y el Ungido Salvador “vino al mundo para salvar a los pecadores”.

Párate, querida alma, y vuelve a leer esto otra vez: Él es el Ungido Salvador. Dios el Padre ungió al Mesías para ser el Salvador de los hombres desde antes de la fundación del mundo y, por lo tanto, cuando contemplo a mi Redentor bajando de los cielos para redimir al hombre de su pecado, sé que ha venido enviado y facultado. La autoridad del Padre respalda su obra.

De aquí que haya dos cosas inmutables sobre las que nuestras almas pueden descansar: la persona del Mesías, y la unción de lo alto como señal de la misión encomendada por Yahweh su Padre. ¡Oh!, pecador, ¿qué más grande Salvador puedes necesitar que Aquel que fue ungido por Dios? ¿Qué más puedes requerir para tu rescate que el eterno Hijo de Dios, y la unción del Padre como ratificación del pacto?

Aunque El Mesías era el Hijo de Dios, dejó su más alto trono en la gloria para venir a humillarse en un pesebre. Helo allí, pequeñito, recién nacido. Vedle crecer: cómo pasa de la niñez a la mocedad, y de la mocedad a la plenitud de la vida. ¡Cómo se presenta ante el mundo para predicar y sufrir! Vedle gemir bajo el yugo de la opresión despreciado y desechado; ¡”desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres”! ¡Contempladle en el huerto sudando gota de sangre!, vedle en casa de Pilato, con la espalda abierta en sangre!, ¡miradle pendiente del sangriento madero!, ¡vedle morir en agonía tan intensa que la imaginación es incapaz de apreciar y las palabras faltan para describir!, ¡helo ya en la tumba silenciosa! Pero, ¡contempladle al fin, rotos los lazos de la muerte, resucitar al tercer día, y subir luego a los cielos 1levando cautiva la cautividad”!

Pecador, ahora conoces quién es el Salvador, pues te ha sido claramente manifestado. Aquel Jesús de Nazaret que murió en la cruz llevando su causa escrita sobre su cabeza: “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos”, aquel hombre era el hijo de Dios, el resplandor de la gloria del Padre, ¡Oh!, si yo pudiera traerle ante vosotros, si yo pudiera mostraros sus manos y su costado, si vosotros, como Tomás, pudieran meter los dedos en la señal de los clavos y vuestra mano en su costado, estoy seguro que no seríais incrédulos, sino fieles al Salvador de las almas.

No salgas de este blog con el ánimo dispuesto a recorrer el camino de tu casa en despreocupada charla. No salgas de aquí para olvidar la clase de hombre que eres, sino date prisa en llegar a tu hogar, éntrate en tu cuarto, cierra la puerta, cae sobre tu rostro al lado de tu cama, confiesa tu condición de transgresor, de pecador, clama al Padre por Jesús, dile que eres un perdido miserable sin su gracia soberana, cuéntale que has oído hoy que El vino al mundo para salvar a los pecadores, y que ante tanto amor, las armas de tu rebelión han sido depuestas y anhelas ser suyo. Y allí, en su presencia, suplícale y dile “Señor, sálvame o perezco”.

El Señor les bendiga a todos por medio del Mesías Jesús. Amén.

6 comentarios

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  1. esta es un gran verdad mchas veces creyentes y no creyentes creen o ven a cristo como un ser literario hecho y vivido entre libros… en mi opinión creo q deberian hacer más para q se vea a este gran hombre coomo tal un gran hombre real de crane y hueso….

    • Lidia San el 27 mayo, 2014 a las 12:18 PM
    • Responder

    Realmente como refiere Jesús tenia una misión cumplir su destino salvar a toda la humanidad; si por un hombre prefecto había entrado el pecado al mundo, por otro hombre perfecto este seria limpiado por su sangre, con esta acción maravillosa los seres humanos hemos ganado una esperanza nueva que estaba destinada solo a un grupo, actualmente este mensaje maravilloso del Evangelio es predicado en toda la tierra habitada, esa verdad que al Apóstol Juan dijo nos haría libre fue pregonada por Jesús, sus Apósteles y todos sus seguidores, la reconciliación con el Dios Todo Poderoso es lo más hermoso que nos podría suceder . Jesús nos mostró a partir de toda su enseñanza, lo que Jehová nos tienen deparado y de cómo no debemos sentir temor, por cuanto la resurrección esta deparada para justos como para injustos y he ahí parte del misterio. Gracias y como se dijera en Óseas 4:6 Mi pueblo fue destruido porque le falto conocimiento. Nada en la Biblia, que es lo perfecto; esta todo lo necesario para aplicar y predicar.

    • Jose A De la torre el 20 marzo, 2015 a las 10:07 AM
    • Responder

    Bendiciones para todos, hace 7 meses que soy cristiano tengo 26 años, cuando era adolescente visitaba la iglesia Pentecostal pero me aparté, Dios me dio la oportunidad de conocer el mundo en muchas dimensiones incluso visite lugares donde se practica el ocultismo pero hasta un día que Dios dijo basta y con su mano fuerte y justa me rescató de ese mundo, es maravilloso que exista un sitio digital cristiano en nuestro país ´´quien lo iba a decir´´ es verdad que para El no hay nada imposible.

    Saludos
    mi correo es jose@calixto.hlg.sld.cu

    • Jose A De la torre el 20 marzo, 2015 a las 11:03 AM
    • Responder

    Hola Yoniesky Dios bendiga este sitio digital, soy de la iglesia Pentecostal pero al final es un solo Dios, estoy feliz de ver que se están utilizando las nuevas tecnologías para anunciar ´´la buena noticia´´, así como esta creciendo la maldad en el mundo también esta creciendo el pueblo de Dios y el amor hacia El. Hace poco que vicité una iglesia Metodista en Holguin y quedé impresionado con la cantidad de cristianos que asistieron.
    Bendiciones

    • Jose A De la torre el 20 marzo, 2015 a las 11:13 AM
    • Responder

    Hola soy cristiano y siento gran alegria por el sitio, es verdad que para El no hay nada imposible pero creo que el objetivo fundamental es ganar nuevas vidas que necesitan de nuestro Dios pero por falta de información muchas personas o no creen o creen pero no como Dios necesita, por eso creo q se debe hablar mas de la palabra de una forma que motive al lector. Un tema que pudieran abordar pudiera ser relacionado con el surgimiento del universo para explicar de manera sencilla el poco fundamento cientifico que tiene la teoria del Big Bang y tambien la evolucion de las especies que tiene tan poco fundamento cientifico que realmente no debía ni ser corroborada.
    Saludos y bendiciones

  2. estoy en la construccion de un blog, la direccion es yoky.cubava.cu pueden visitarlo y dejar su comentario, bendiciones

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