El Cristiano puede evitar la ENFERMEDAD II

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EL HÍGADO

El hígado toma cada partícula de los alimentos que ingerimos y de lo que bebemos y lo procesa en su maravilloso laboratorio para que adquiera una forma más útil. Luego la sangre transporta este alimento cuidadosamente preparado a todas las partes del cuerpo para reparar, multiplicar y reconstruir los tejidos celulares.

El alcohol, la cerveza, el vino y el licor [en exceso] van destruyendo paulatinamente este órgano maravilloso hasta llegar a provocar serios problemas de salud y una muerte prematura.

¿Se ha preguntado uste alguna vez: “Por que se enferman los cristianos, igual a los que no conocen al Señor?”  O: “¿Como es que algunos cristianos muy consagrados al Señor se enferman igual que otros menos espirituales?

¡Dejamos de culpar a Dios por cosas que no entendemos! Abramos nuestra Biblia, y veamos lo que el Señor nos dice acerca de este tema de la enfermedad de los creyentes.

La Biblia solo da tres razones para la enfermedad o los problemas físicos entre los cristianos. Yo creo que cada una de estas aflicciones que afectan a los cristianos hoy corresponde a una de estas tres categorías.

I. Para la gloria de Dios

En el evangelio de Juan, capitulo 9, vehículos 1-3, leemos acerca de un hombre que era ciego de nacimiento. Ni el ni sus padres habían pecado. Los discípulos preguntaron: “? Quien peco, este o sus padres, para que haya nacido ciego?” Jesús respondió: “No es que peco este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en el.”

Esta muy claro que este incidente tuvo lugar mientras Jesús estaba sobre esta tierra, y que la ceguera de aquel hombre tenía un propósito: ¡que Jesús lo sanara, para que la gente reconociera quien es El y glorificaran al Padre que lo había enviado!

El apóstol Pablo parece haber sufrido de un problema físico que muy bien cabe en esta categoría. Pablo oro tres veces para que el Señor lo sanara, pero El le dijo, de acuerdo con 2 Corintios 12:7-9. “Bástate mi gracia.”

Si a nosotros nos sucede esto mismo, y padecemos una enfermedad para la gloria de Dios, entonces aprendamos a decir como Pablo: “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). Todas las oraciones del mundo no son suficientes para acabar con un sufrimiento que es para la gloria de Dios.

II. A causa de pecados inconfesos

En 1 Corintios 11:28-32 se habla de la debilidad, la enfermedad e, incluso la muerte prematura de creyentes que no estuvieron dispuestos a confesar sus pecados, y Dios los tuvo que juzgar. “por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinemos a nosotros mismos, no seriamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Corintios 11:30-32).

Según la Biblia, ¡algunos creyentes si sufren males físicos a causa del pecado! Sin embargo, estos sufrimientos pueden ser remediados inmediatamente poniendo en practica la enseñanza de 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Las enfermedades causadas por el pecado vienen como juicio y castigo de Señor, pero pueden desaparecer si hacemos lo que es correcto delante de Dios. Leas de nuevo el pasaje de

1 Corintios 11:30-32 Y, dicho sea de paso, todas las oraciones del mundo no serán suficientes para que desaparezca un enfermedad caudada por el pecado, a menos que sea la oración de arrepentimiento por parte del creyente que ha ofendido a Dios.

Yo no tengo ninguna duda de que algunas enfermedades que afligen a los cristianos de nuestros días sean el resultado de pecados inconfesos. Sin embargo, crea que los sufrimientos físicos de esta clase son apenas un porcentaje muy pequeño de todos los problemas físicos de hoy.

Hoy, si un cristiano esta padeciendo alguna enfermedad es muy fácil comprobar si tal sufrimiento vino a consecuencia de un pecado. La receta es la confesión sincera y el perdón de Jesús (Juan 1:9). Si este procedimiento no resulta en sanidad, entonces lo más seguro es que dicho problema se deba a la tercera razón que la Biblia da para la enfermedad: ¡la violación de algunas leyes naturales de Dios!

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