“Relojes” invisibles de la Creación

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“Relojes” invisibles de la Creación
‘¡ODIO tener que estar atado a un reloj!’ ¿Se siente usted así a veces? Si así es, quizás le haya pasado por la mente el siguiente pensamiento: ‘¡Qué agradable sería poder olvidarnos de los relojes, para jamás tener que sentir la molestia del incesante tictac o de las alarmas!’.
Sin embargo, sin importar adónde usted vaya en este planeta, hay ciertos relojes de los que no podemos escapar. Comenzaron a funcionar cuando usted era tan solo un feto diminuto en la matriz. Y se detienen únicamente cuando usted exhala el último suspiro.
Los científicos llaman a estos nuestros relojes biológicos, o ritmos circadianos (que significa ‘como un día’). A menudo, el no dejarnos llevar por el horario de estos relojes resulta en dificultades para nosotros.
Los relojes biológicos
En su sabiduría, el Creador ha colocado en nosotros relojes que regulan ciertas funciones físicas. ¿Se siente usted soñoliento por las noches? Una razón por la cual esto sucede es que la temperatura del cuerpo sube o baja según un patrón o ritmo definido. Por la noche, la temperatura empieza a bajar. Pero a medida que se acerca la mañana, sube nuevamente y pronto usted está despierto, listo para la actividad del día. ¿Le da hambre al acercarse la hora de comer? Pues bien, su pulso, tensión arterial y niveles de glucosa están fijados según ciertos ritmos biológicos.
De hecho, los científicos médicos han descubierto que estos relojes invisibles controlan más de cien ciclos diferentes en nuestro cuerpo. Y es interesante notar que muchos de estos relojes están sincronizados con otro sistema más complejo de medir el tiempo: la rotación del planeta Tierra. A medida que nuestro planeta gira sobre su eje, somete a todo organismo vivo que hay en él a ritmos regulares de temperatura y cambios de luz. Así, como lo expresó un escritor: “No nos sorprende […] descubrir que el comportamiento y metabolismo de la mayoría de los organismos siguen un horario fijo de 24 horas”.
No obstante, los investigadores han tratado de engañar a estos relojes internos por medio de colocar algunas formas de vida en un ambiente en que se mantienen constantes los niveles de temperatura, luz, alimentación y sonido. Sin embargo, ¡los ciclos rítmicos de 24 horas siempre siguen funcionando! Esto muestra que los relojes biológicos son relojes internos, aunque algunas influencias externas pudieran, hasta cierto grado, afectarlos o hasta alterarlos.
Alterando los relojes
Es probable que en este momento los relojes de su cuerpo estén ajustados al huso horario de donde usted vive. Sin embargo, cuando es de tarde en California, E.U.A., es de noche en Europa. Por consiguiente, después de volar en un avión de reacción entre estos dos puntos, es posible que usted sienta dolores de cabeza, pereza y tenga problemas para dormir… efectos de las diferencias horarias.
¿Qué ha sucedido? Su reloj biológico se ha confundido. Está tratando desesperadamente de adherirse al horario de su lugar de procedencia. (Las personas que tienen turnos rotativos en su trabajo a menudo experimentan síntomas igualmente desagradables.) Los dolores de cabeza, el insomnio, la irritabilidad, los problemas digestivos y la fatiga que a menudo provienen de los efectos de las diferencias horarias pueden afectar adversamente sus proyectos de negocios, conferencias o hasta el disfrute de sus vacaciones.
Es interesante notar que tales problemas no ocurrían en los días en que los medios de transporte eran más lentos. Los relojes biológicos del viajero tenían tiempo para ajustarse al nuevo huso horario antes que él siquiera llegara a su destino. Pero al viajar en aviones de reacción, se pueden cruzar cuatro o hasta cinco husos horarios en cuestión de solo unas horas. ¡Esto puede sacar completamente de orden nuestro horario de comer y dormir! Como usted se podrá imaginar, este problema afecta particularmente al personal de las líneas aéreas. Un ex piloto de una línea aérea internacional dijo a un corresponsal de ¡Despertad!:
“No experimentaba problemas al cruzar muchos de los husos horarios, ya que lo hacía dentro de un período que nosotros llamamos horario de 12 horas de ida y vuelta, pues el seguir este horario me traía nuevamente de regreso a casa en el mismo período de 24 horas. Sin embargo, los problemas surgían cuando hacía escala de cinco días en mis vuelos desde Vancouver [Canadá] hasta Amsterdam o Roma. Parecía que todo el organismo se me alteraba. Para superar este problema, salía a caminar hasta sentirme tan cansado que sencillamente tenía que irme a dormir. Después de cinco días mi organismo se ajustaba al horario de Europa, pero luego regresaba a Vancouver, donde tenía que volver a hacer lo mismo. Los calmantes no me ayudaban. Mi situación era realmente difícil”.
Se sabe por experiencia que los que viajan de occidente a oriente sufren los problemas de ajuste más severos. Pero los que viajan de oriente a occidente sufren menos debido a que el día sencillamente se hace más largo, lo cual hace que el cuerpo se ajuste con más facilidad. Un piloto de una línea aérea que está asignado a la ruta de Vancouver a Tokio minimizó su problema adhiriéndose siempre al horario de Tokio, sin importar en qué ciudad él estuviera. Sin embargo, los relojes biológicos por lo general no sufren cambios en vuelos de norte a sur porque permanecen mayormente entre uno y dos husos horarios.
Relojes en otros organismos vivos
Claro, el hombre no es la única criatura viviente dotada de relojes internos. Las golondrinas regresan a la ciudad de Capistrano en California, E.U.A., justo al tiempo de la primavera. Hay ostras que abren la concha cuando la marea está alta y la cierran cuando baja, sin importar en qué regiones costaneras se encuentren. Varias plantas se abren de día y se cierran de noche.
El Leuresthestenuis, pez de las costas de California, viene a ‘aparearse’ en las playas del sur de California en períodos tan exactos que los periódicos anuncian la hora exacta de su llegada. Y ciertas algas microscópicas tienen un ciclo rítmico de 24 horas en que despiden un brillo fosforescente por un espacio de 12 horas durante la noche.
El esfuerzo del hombre por descubrir los fascinantes secretos de los organismos vivos ha hecho que aumente grandemente nuestro aprecio por la creación. No obstante, es bueno recordar que no fue sino hasta los años cuarenta que el hombre comenzó a reconocer los prodigiosos relojes biológicos. Algunos científicos, entusiasmados ante lo que han descubierto, a menudo olvidan lo obvio…  que estas maravillas tienen un Diseñador. No hay duda de que Él es quien mejor entiende el funcionamiento de los relojes vivientes. Después de todo, ¡fue él quien los echó a andar!
[Nota]
Los relojes biológicos, o ritmos circadianos, no deben confundirse con lo que se conoce comúnmente como “biorritmos”. Para una consideración más detallada acerca de los “biorritmos”, véase el número del 8 de octubre de 1979 de ¡Despertad!, páginas 16-19.
Cómo vencer los efectos de las diferencias horarias
QUÉ HACER
□ Si va a volar hacia el oeste: Esfuércese por viajar tarde en el día para que pueda llegar a la hora en que usted acostumbra acostarse.
□ Si va a volar hacia el este: Acuéstese más temprano la noche antes de salir. Viaje de modo que llegue durante las horas de la noche. Si toma un vuelo nocturno, esfuércese por mantenerse despierto todo el siguiente día y entonces acuéstese temprano por la noche.
□ Si va a cruzar más de seis husos horarios, haga planes para hacer escala siempre que sea posible.
□ Al llegar, haga ejercicios moderados, como caminar, correr con ritmo lento o nadar, y luego cene una comida ligera.
□ Si está tomando medicamentos: Consulte con su médico antes del viaje para que él le indique cuándo tomarlos en el nuevo huso horario. Particularmente los diabéticos que utilizan insulina deben estar al tanto de esto.
□ Tome alimentos ligeros unos días antes del vuelo, durante el vuelo y varios días después del vuelo.
 QUÉ NO HACER
□ No tome bebidas alcohólicas fuertes ni pastillas para dormir antes, durante ni después del vuelo.
□ No fume durante el vuelo, ¡ni en ninguna otra ocasión! Esto priva al cuerpo del oxígeno que tanto necesita en vuelos a grandes alturas.
□ Siempre que sea posible, no participe en tratos comerciales ni conferencias el día de llegada.

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