¿Cuánto es demasiado peligroso?

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LAS bebidas alcohólicas pueden ser provechosas, o pueden ser muy perjudiciales. Pueden alegrarle, o hacerle sentir muy triste. Depende del lugar adonde la bebida vaya y de la cantidad que llegue allí. Un poco de vino puede ser bueno para el estómago y puede regocijar el corazón (1 Timoteo 5:23; Salmo 104:15). El beber demasiado puede hacer que usted se sienta muy mal… ¡y también puede hacer sentir mal a las personas que estén alrededor suyo!
El tomar con moderación, sea un cóctel, vino o cerveza, puede relajar a la persona, aliviarla de la inquietud temporalmente, animarla, y hacerla más sociable cuando está en compañía de otras personas. Hasta puede proveer alguna protección contra los ataques cardíacos, puesto que alivia la tensión y aumenta el nivel de lipoproteínas de alta densidad. Pero aun cantidades pequeñas de alcohol pueden hacer más lentos los reflejos de uno, de modo que no es sabio conducir un automóvil ni siquiera después de haber bebido con moderación. Y las bebidas alcohólicas contienen muchas calorías, de modo que no le conviene si usted tiene problemas con su peso.
Sigamos su cóctel mientras viaja por el cuerpo. No tarda mucho en viajar por el cuerpo si el estómago está vacío, y cuando el alcohol llega a los intestinos pasa rápidamente a la corriente sanguínea. La sangre lo transporta al hígado, donde se descompone y se elimina, removiéndolo así de la corriente sanguínea. Así, en una hora, el hígado puede eliminar el alcohol de un cóctel, una copa de vino o una lata de cerveza.
Si la persona bebe más de esa cantidad en una hora, la sangre retiene el alcohol y lo transporta al cerebro. Ahí, un poco de alcohol puede contribuir a que usted sea más sociable, y una cantidad excesiva puede hacerlo aborrecible. Si cinco centésimas de uno por ciento del volumen total de su sangre es alcohol, estará ligeramente embriagado; si el nivel llega a estar entre diez y quince centésimas de uno por ciento, usted estará oficialmente intoxicado. El término tóxico está incluido en la palabra “intoxicado” y significa que hay venenos en su cuerpo.
Pero ¿qué sucede a medida que este exceso de alcohol viaja por su sistema? La primera parada es el estómago. Ahí puede corroer la superficie mucosa que protege de los ácidos estomacales las paredes del estómago. También puede hacer que el estómago produzca más ácido.
El alcohol deshidrata las células del cuerpo. Las cantidades excesivas de alcohol deshidratan las células hepáticas y con el tiempo las destruye, lo cual resulta en cirrosis. El hígado dañado ya no puede suplir suficiente azúcar a la corriente sanguínea, lo cual abre el camino a la hipoglucemia. El hígado se hace cada vez menos eficaz en eliminar el alcohol de la sangre. Entonces el alcohol viaja por el cuerpo deshidratando y matando células en todas partes. Las arterias se contraen, menos sangre fluye al corazón, y los músculos de éste se debilitan.
Cuando el alcohol llega al cerebro, deshidrata las células cerebrales y estorba la generación de mensajes eléctricos. Cuando el alcohol sale del sistema, las células cerebrales recuperan el agua que han perdido. No obstante, el beber cantidades excesivas por largo tiempo puede afectar adversamente la inteligencia y la memoria. El tamaño del cerebro disminuye a medida que las células son destruidas, y el cociente de inteligencia disminuye permanentemente.
El beber en exceso puede resultar en que ciertos hombres desarrollen características femeninas. El hombre produce tanto hormonas masculinas como femeninas, pero el hígado elimina las femeninas. Sin embargo, el hígado dañado permite que las hormonas femeninas permanezcan. El beber en exceso hace que aumenten las probabilidades de que la mujer encinta tenga un aborto o dé a luz a un infante muerto. Y si el bebé nace vivo, hay especialmente el riesgo de que nazca con defectos.
Para las mujeres encinta y los alcohólicos, el tomar cualquier cantidad de bebidas alcohólicas es demasiado. Por lo general, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, el beber con moderación permite que solo lleguen al cerebro pequeñas cantidades de alcohol. El tomar varios tragos en un corto período es demasiado para cualquier persona. En el caso del alcohólico, un solo trago es demasiado.
La conclusión del asunto es ésta: Un poco de vino para beneficio del estómago, pero no demasiado por el bien del hígado, el corazón y el cerebro… y por el bien de los que están alrededor de usted.

Glorifiquemos a nuestro Creador en nuestro cuerpo mortal, es la invitación de la Escritura Sagrada.

1 comentario

  1. Por causa de la bebida y el tabaco vi morir de cáncer en el esófago a mi abuelo, ahora tengo a mi padre con una salud mas débil que el de una paja cuando es batida por el viento, solo cuando es demasiado tarde pudo detenerse. Luego cuando a causa de la tensión de su trabajo le subió la presión y se quedó ciego por unos 15 días y apenas si ha podido recuperar la vista un poco después de eso, tiene miedo hasta de viajar, es que ha ido cogiendo conciencia del daño que el mismo se ha hecho. Por estas causas la bebida la fui reduciendo tanto que luego de entrar a la iglesia la suspendí completamente. Pienso que esa es la mejor opción pues aunque jamas abusé de ella es preferible no comenzar, en las personas muchas veces un trago lleva al otro y otro trago al próximo y llega el momento que se convierten en alcohólicos y no son capaces ni de darse cuenta ni de reconocerlo muchas veces hasta que no están en la calle mendigando dinero para beber y no para comer, ya con su familia fragmentada o destruida.
    Mi opinión y consejo personal es que muchas veces hasta un traguito pequeño te puede afectar, las embarazadas ni probarlo nunca. No todos los metabolismos son iguales y no sabes si el tullo puede ser de los que no soportan casi nada o poco.
    Cada quien escoje su conducta pero mi consejo es no dejarse influenciar por el alcohol.
    Saludos.

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